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Producción de casabe en Bolívar cae 50% por falta de combustible

Bolívar
En el sur de Bolívar se ubican decenas de fábricas artesanales de casabe, cuyo producto se considera entre los mejores del país. Sin embargo, la mayor inversión se va en la compra de gasolina para sacar cosechas de yuca amarga y cumplir con lo requerido en el proceso de producción. Así lo reseña Crónica Uno.

Por Jhoalys Siverio – Puerto Ordaz. El casabe que se produce en el estado Bolívar tiene la misma fama que su queso guayanés. Tanto para sus habitantes como para turistas, pasar por la vía hacia Guasipati, El Miamo o Upata es hacer una parada obligatoria para comprar queso, catalinas y casabe, incluido el casabe chorreado.

“Y es que el casabe guayanés, como su queso, tiene fama en cualquier restaurante del país, especialmente si viene de Guasipati adentro. Allí se produce el mejor casabe, de primera, con un buen sol y almidón, porque allá generalmente el tiempo y la tierra son ideales”, destaca el cronista Américo Fernández en sus Crónicas Angostureñas.

Su proceso de producción requiere de yuca amarga bien madurada bajo la tierra. “A la hora de prender los budares, tiene que haber buen sol para que esta torta de harina de mandioca sobre la trojas no se malogre, reduciendo su calidad a un casabe de segunda o de tercera”, agrega Fernández.

“Los guayaneses están convencidos de que el casabe elaborado con muchos artificios mecánicos, como los de la cigüeña, la prensa y otros artefactos inventados por la tecnología moderna, no es tan bueno como el elaborado con los tradicionales equipos del rayo, el sebucán y el manare, cestas indígenas estas dos últimas que han sido desplazadas de la industria del casabe y convertidas en artesanía indígena artística para la exhibición y la curiosidad del turista”, cuenta el cronista.

Actualmente, aunque la producción no ha cesado pese a la pandemia de COVID-19, no es menos cierto que igualmente se han visto afectados, principalmente, por el tema del combustible.

Menos en producción

Pedro Muñoz, con 60 años de edad, lleva toda su vida trabajando en la producción de casabe con su familia. Su fábrica artesanal se ubica en el kilómetro 24 de la vía a Upata.

Asegura que el principal inconveniente que tienen, tanto para la producción como para la comercialización, es el del combustible. Casaberos de otros sectores, como Los Rosos, Sucutum, Quebrada de Juajua y La Estrechuras, padecen de este mismo problema que se agravó desde que comenzó la pandemia de COVID-19.

Estamos produciendo a media máquina por el tema del combustible. El servicio de gas se mantiene, pero lo que es el gasoil y la gasolina que necesitamos para los traslados no nos han tomado en cuenta. Justamente, hoy tuve que comprar 10 litros de gasolina en 15 dólares para mover una moto”, comenta Muñoz.

Como ocurre en la ciudad para la movilización diaria, las motos pasaron a sustituir a los camiones, al menos para las diligencias básicas como traslado de personal y parte del producto. Pero no resulta del todo cuando el gasto que se invierte en compra de combustible reduce las ganancias o incluso se consume lo que se invirtió para producir.

Muñoz señala que anteriormente llegaban a producir entre 4500 y 5000  tortas de casabe en la semana. Ahora producen de 2000  a 2500, si acaso llegan a 2700.

“Económicamente afecta a las familias. Yo tenía a cinco o seis personas trabajando, y las reduje a tres o las turno para tratar de ayudar. Con el personal de distribución, eso sí ha estado crítico. Me está salvando la gente que va hacia el sur y me compra, como estoy en plena vía. Para entrar a otras casaberas sí es más difícil porque la vía está muy mala, muy deteriorada”, detalla Muñoz.

Para ver la nota original: Crónica Uno.

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